Bioestimulación

Bioestimular no es elegir una ampolla. Es entender qué necesita esa piel.
Con el paso del tiempo, el rostro atraviesa distintos cambios. La piel se vuelve más fina, se modifican los compartimentos grasos y otras estructuras profundas, y progresivamente disminuyen la cantidad y la calidad del colágeno.
El colágeno funciona como parte de la red de sostén de la piel. Cuando disminuye, los tejidos pierden firmeza y comienzan a hacerse más evidentes algunos signos de flacidez y envejecimiento.
¿Por qué bioestimular?
Porque los bioestimuladores actúan estimulando a nuestro propio organismo para que produzca nuevo colágeno. A diferencia de un relleno tradicional, cuyo objetivo principal es aportar volumen, acá buscamos fundamentalmente mejorar la calidad, firmeza y estructura de la piel de manera progresiva.
No todos los bioestimuladores son iguales. Cada uno tiene una composición y un mecanismo de acción diferente y, por lo tanto, la elección depende de la piel, la zona a tratar y del resultado que queremos conseguir.
¿Qué tipos de bioestimuladores existen?
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Ácido poli-L-láctico (PLLA)
Es un potente estimulador de la producción de colágeno, pero no produce un efecto inmediato. Los resultados aparecen de manera progresiva y pueden requerir varias semanas o meses para hacerse evidentes. Es una buena opción cuando buscamos mejorar flacidez y calidad de piel sin necesidad de obtener soporte o corrección inmediata.
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Policaprolactona (PCL)
Es un bioestimulador que además posee efecto de relleno, por lo que puede aportar volumen y firmeza mientras estimula progresivamente la producción de colágeno. Sus resultados son duraderos y, en comparación con otros bioestimuladores, tiende a generar un mayor efecto de volumen.
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Hidroxiapatita de calcio (CaHA)
Ofrece un equilibrio entre bioestimulación y soporte inicial. Estimula la producción de colágeno, mejora la firmeza y la calidad de la piel y, según cómo se prepare y aplique, permite trabajar con objetivos diferentes. Diluida o hiperdiluida puede utilizarse principalmente para bioestimular sin buscar volumen; en otras concentraciones puede aportar mayor soporte, estructura y definición. El efecto bioestimulador se desarrolla progresivamente durante los meses posteriores.
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Hidroxiapatita de calcio + ácido hialurónico
Combina dos efectos diferentes: el ácido hialurónico aporta volumen, proyección y soporte desde el momento de la aplicación, mientras que la hidroxiapatita de calcio estimula progresivamente la producción de colágeno. Por eso puede ser especialmente útil en pacientes que, además de mejorar la calidad de la piel, necesitan recuperar soporte o proyección. A diferencia de una hidroxiapatita utilizada de forma diluida con un objetivo predominantemente bioestimulador, esta combinación sí aporta un componente volumizador.
¿Entonces cuál elegir?
No hay uno que sea “el mejor” para todos. Una piel que necesita principalmente bioestimulación no necesariamente requiere lo mismo que un rostro que además necesita soporte, proyección o reposicionamiento de determinados tejidos.
Por eso, la elección del bioestimulador, su concentración, la cantidad y la técnica de aplicación se definen después de evaluar cada caso.
¿Qué zonas podemos tratar?
Rostro
Para mejorar la calidad de la piel, la firmeza y el sostén de los tejidos.
Cuello y escote
Para mejorar textura, líneas finas y pérdida de firmeza.
Brazos
Especialmente cuando existe flacidez en la cara interna.
Abdomen
Para mejorar la calidad de la piel y determinados grados de laxitud, por ejemplo después de embarazos o cambios de peso.
Glúteos
Para mejorar firmeza y calidad de la piel.
Muslos y rodillas
Para tratar zonas donde comienza a hacerse evidente la pérdida de firmeza cutánea.
¿Cuándo se ven los resultados y cuánto duran?
Los resultados de la bioestimulación no son inmediatos. El objetivo es estimular un proceso biológico y la formación y remodelación de colágeno lleva tiempo
Además, no todos los bioestimuladores evolucionan de la misma manera. Con algunos, como el ácido poli-L-láctico, hay que esperar varias semanas para empezar a apreciar el cambio y el resultado continúa desarrollándose durante los meses siguientes. Otros, como la hidroxiapatita de calcio o las formulaciones que incorporan ácido hialurónico, pueden producir un efecto inicial visible por el propio producto, pero ese efecto inicial no debe confundirse con el nuevo colágeno, que se genera progresivamente.
En términos generales, los efectos pueden mantenerse aproximadamente entre 12 y 24 meses, aunque no existe una duración idéntica para todos los pacientes ni para todos los productos. Depende del bioestimulador utilizado, la cantidad, la zona tratada, la técnica de aplicación y las características individuales de cada paciente.
Y algo importante: el resultado tampoco permanece igual durante todo ese período. Alcanza un punto de mayor expresión y posteriormente va disminuyendo de manera progresiva a medida que continúa el proceso normal de envejecimiento. Según el caso, pueden indicarse nuevas sesiones o tratamientos de mantenimiento.
La bioestimulación puede mejorar la calidad, firmeza y sostén de la piel, pero no detiene el envejecimiento ni reemplaza una cirugía cuando existe una flacidez o un descenso de los tejidos que requiere corrección quirúrgica.
Cada piel necesita una estrategia diferente
La indicación se define durante la consulta, porque bioestimular no significa simplemente elegir un producto, sino determinar qué necesita esa piel y qué resultado podemos conseguir realmente.
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